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Libro de la Vida

Teresa de Jesús, la lectora mística

De padre grafómano y madre lectora, a las cinco de la mañana, como con prisa, nace Teresa de Cepeda en un pueblo de Ávila para revolucionar la historia de la escritura en castellano.

La niña, de salud quebradiza, logra trascender todos los males que la afligen menos uno. Teresa es durante toda su vida una enferma de literatura: junto a su padre lee las vidas de los santos con tanta devoción que, una tarde cualquiera, convence a su hermanito Rodrigo para escaparse hasta tierras infieles y allí ser descabezados. La aventura no busca tanto el fervor del martirio sino poder emular, quijotescos avant-la-letre, a sus héroes de papel; junto a su madre se divierte leyendo novelas de caballerías poniéndose a buen recaudo de las severas miradas masculinas.

Por entonces Teresa escribe: No estoy tranquila hasta que no tengo libro nuevo cada día.

Libro de la  vida.

Libro de la vida.

De esas dos fuentes, la hagiográfica y la ficción más irreverente, entre las Confesiones de San Agustín y La vida de Lázaro de Tormes, nace su revolucionario caudal de escritura. El Libro de la vida es nada menos que la primera autobiografía de la historia en lengua romance. Un escrito de género híbrido, a medio camino entre la confesión pública y la íntima.

Rebelde, mística y cercana, Teresa lucha toda la vida por ser ella misma. Por llegar a ser la que es. Y lo hace con cautela, con alta dosis de autoanálisis y una determinación que consigue forzar la realidad hasta llegar a sus objetivos.

Para muestra un botón: tiene a todo el mundo en contra (jueces, Iglesia, Santa Inquisición) cuando funda su primer monasterio de carmelitas descalzas, pero ella aguanta y dice: «No sé que daño pueden hacer doce simples mujercillas». Un año después las mujeres siguen ayunando y rezando, descalzándose con humildad hasta que un día empiezan a caerles ofrendas y dinero como por arte de magia. Es la gente del pueblo que entiende que la supervivencia del monasterio sólo se puede deber a un milagro.

Su estilo literario es innovador y sencillo. Uno de los primeros capaz de expresar lo inefable, en él se consigna el esfuerzo verbal que se necesita para la exposición de arrebatos, melancolías y convicciones adelantándose siglos a la poesía moderna de la corriente surrealista.

Una escritora única, una mujer que no es culta y escribe prosa desencorsetada, como con prisa, una mujer que escribe para mujeres y trasciende la anécdota para convertirse en historia de la Literatura.

Años depués de fallecer su fama es tal que los poderosos se disputan su cuerpo. Y no dudan en despedazarla y repartirla en diversas reliquias. En esconderla en oscuros escondrijos.

Se equivocan los que la buscan ahí, porque como ella misma escribe a las jóvenes religiosas de su congregación al pedirles que guarden bien sus escritos: Mi libro es otro «Yo», importa mucho esto que escribo, para que quede después de muerta.

 

Carlos

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