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La isla misteriosa

Los clásicos (también) son para la playa

La estación del verano sabe a descanso. Aunque para muchos no lo sea, la asociamos a la idea de rehacerse, de reunir fuerzas para abordar el resto del año. De alguna manera, el verano nos sirve para reconstruirnos, para recordar quiénes somos más allá de las obligaciones y las prisas, para hacer lo que realmente nos gusta y, si se es aficionado a la lectura, para leer lo que no hemos podido en el escaso tiempo libre que tenemos durante el resto del año. Y siempre hay en la recámara algún clásico ante el que nos sentimos en deuda, una lectura que creemos imprescindible y que hemos ido dejando pendiente para algún… verano.

El mago de Oz     Pinocho     06 Salgari

¿Qué buen lector no tiene en sus estanterías algún libro que conserva granitos de arena entre sus páginas? Por más que sea sacudido, el volumen que leímos en la playa se empeña en retener esas diminutas porciones de verano en sus entrañas. Sus páginas olerán a salitre, a humedad, tal vez a algo más prosaico como el protector solar. Lo cierto es que en pleno invierno podremos abrir el libro leído durante el verano anterior para recibir de nuevo la brisa marina, el calor del sol, el deslumbramiento del mar. Sus historias, sus personajes quedarán asociados en la memoria a nuestra propia piel bajo la luz intensa y cálida, tal vez a la música eterna de las olas rompiendo sin descanso contra el brillo de unas rocas perfectamente pulidas por los siglos.

La isla misteriosa     20.000 leguas     La casa de vapor

No solo el contenido de un libro pasa a formar parte de lo que somos. El momento, el contexto de su lectura se incorpora muchas veces al catálogo de los recuerdos que conforman nuestra variable identidad. A su vez, el contexto de la lectura interfiere en la propia lectura. ¿O acaso es lo mismo leer La isla misteriosa en verano que leerlo en invierno, leerlo en la playa que en el bosque, o al calor de la chimenea? Los granitos de arena entre las páginas dicen que no, que el aroma de cada libro leído trae el recuerdo de un instante único de nuestra vida.

http://www.megustaleer.com/editoriales/penguin-clasicos/PG/

Ulises Ramos

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