La roja insignia del valor

7 Posted by - diciembre 17, 2016 - Autores, Novedades

Empieza a leer aquí la interesante introducción, firmada por Gary Scharnhorst, a nuestra edición de La roja insignia del valor, de Stephen Crane:

«Stephen Crane (1871-1900) fue como una supernova en el firmamento literario estadTheRedBadgeOfCourageounidense de la última década del siglo XIX, irrumpiendo en la escena y brillando con luz intensa durante varios años hasta morir prematuramente.  Aunque breve, tuvo una carrera tan prolífica, en un periodo que coincidió con la crisis económica más grave en Estados Unidos antes de la Gran Depresión de los años treinta, que la edición de referencia de sus obras completas comprende diez voluminosos tomos de ficción, poesía y crónicas periodísticas. Como tantos otros autores de cuentos realistas […], Crane era periodista de formación; pero en sus mejores escritos sobrepasó el realismo para alcanzar la ironía, la parodia y el impresionismo. Fue a la vez maestro y aprendiz, pues aprendía el oficio al tiempo que cambiaba el curso de la historia de la literatura estadounidense. Quién sabe hasta dónde hubiera llegado de contar con más años. Cuando murió, tenía once años menos que Mark Twain cuando publicó Las aventuras de Tom Sawyer, en 1876; la misma edad que Theodore Dreiser cuando publicó su primera novela, Nuestra Carrie; y once años menos que Willa Cather cuando publicó su primera obra en 1913. Y aun así la fugacidad de su vida contribuye a la leyenda del bohemio bebedor que vive al límite. “Antes de la publicación de La roja insignia del valor apenas podía llegar a fin de mes —admitió en una ocasión—. Fue una obra fruto del esfuerzo […] Es una lástima que sea así… que el arte sea hijo del sufrimiento, sin embargo parece ser verdad…”. 

»Nació en Newark en 1871, hijo de un pastor metodista abstemio y de su mujer. En 1878, la familia Crane se mudó a Port Jervis,Nueva York. Entre 1888 y 1891 estudió en el Claverack College, en el Lafayette College y en la Universidad de Siracusa, donde al parecer se especializó en jugar al béisbol. “Empecé la lucha de la vida sin talento alguno, sin ninguna habilidad, pero con una curiosidad y aPG8960nhelos ardientes”, recordabaInsignia cartel peli poco antes de la publicación de La roja insignia del valor. “Trabajé muy poco en la universidad, limité mis habilidades, tantas como eran, al campo de béisbol. No me desagradaban los libros, pero el currículo tan definido de la facultad no me atraía para nada […] Y mi mayor deseo era, sin lugar a dudas, escribir”. Mientras estaba en la universidad, publicó sus primeros artículos en periódicos de Nueva York, y en 1893 autoeditó bajo seudónimo su primera novela, Maggie, una chica de la calle. A pesar de que lo alabaran críticos de la talla de W. D. Howells (“quizá el más duro de los dialectos que jamás se han impreso”) y Hamlin Garland (“el estudio más certero y menos trillado sobre los suburbios que jamás he leído”), la novela prácticamente no vendió ningún ejemplar.» 

http://www.megustaleer.com/libro/la-roja-insignia-del-valor/ES0111762