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Florencio Sevilla: “El de Penguin es uno de los Quijotes más fieles al único texto de la novela legitimado por Miguel de Cervantes.”

Florencio Sevilla Arroyo, editor del Quijote de Penguin Clásicos, es catedrático de Literatura Española del Departamento de Filología Española de la Universidad Autónoma de Madrid. Su labor académica e investigadora se centra en la Literatura Española Medieval y de los Siglos de Oro –con especial dedicación a Cervantes y su obra–, épocas en las que destaca como especialista tanto por las actividades que dirige como por sus numerosas publicaciones.

1.¿Recuerda su primera lectura del Quijote? ¿y la última?
La primera sí, demasiado temprana y fragmentaria, bajo la vara amenazante de un maestro nacional de la España de los sesenta y tantos, pero suficiente para despertar mi fascinación infantil por las aventuras quijotescas. La última, sin embargo, no…, pues ni siquiera recuerdo los años que llevo dedicado a la revisión crítica del texto y, en consecuencia, a su permanente relectura, aunque un tanto viciada por intereses ecdóticos.

2.¿Qué peligros acechan a un editor del Quijote? ¿Qué placeres acompañan tamaña empresa?
El Quijote no es un texto precisamente complicado de editar, pero sí extraordinariamente peligroso a la hora de fijarlo críticamente. El único testimonio autorizado que se nos ha conservado es la edición príncipe de cada una de sus dos partes, pero ambas fueron impresas sin demasiado miramiento por Juan de la Cuesta y, de resultas, difundieron unos originales tan visible como penosamente estragados por los operarios de las prensas. Ello sitúa al editor ante un auténtico callejón sin salida: el único original del que dispone para llevar a cabo su reproducción está sensiblemente deturpado, sin que haya forma humana de averiguar en qué medida ni en qué pasajes concretos con certeza alguna. Siendo así, todo queda a merced del iudicium de cada cual, pues, ecdóticamente hablando, tan legítimo resulta atenerse a la literalidad del único original conservado como aplicar una emendatio encaminada a restaurar el supuesto manuscrito cervantino estragado en la imprenta. Claro que la segunda opción implica intervenir textualmente en la única copia conservada del Quijote sin otro fundamento que nuestras conjeturas o lucubraciones…, con el riesgo inadmisible de deturpar todavía más el presunto original manuscrito de Cervantes… Esto es, el mayor peligro que acecha a un editor de la gran novela cervantina es abusar de la emendatio ope ingenii, anteponiendo las conjeturas personales a las lecciones originales, que acaba desfigurando lastimosamente el texto primigenio.
Pasando a los “placeres”, editar el Quijote sin mayor interés que el puramente filológico comporta la inmensa satisfacción de contribuir a la difusión fidedigna de la primera novela de nuestra tradición literaria… Por lo demás, aunque la tarea del editor no es precisamente placentera, sino más bien un tanto penosa, tampoco deja de tener sus compensaciones: sobre todo, obliga a calibrar “a la letra” la totalidad del texto cervantino, dejando siempre abierta la posibilidad de depurar el texto heredado ya sea críticamente ya semánticamente; ya sea –quiero decir– proponiendo alguna enmienda certera ya aclarando razonablemente algún pasaje inexplicado.

El Quijote editado por Florencio Sevilla.

 

3.¿Hay muchas diferencias entre la obra primigenia que salió de la prensa de Juan de la Cuesta y la versión que ha preparado para Penguin Clásicos?
Las diferencias existentes entre la editio princeps de ambas partes del Quijote y nuestra edición aparecida en Penguin Clásicos son innumerables si computamos como tales las alteraciones derivadas de la modernización gráfica aplicada al modelo y la corrección de las erratas evidentes, pues ya dijimos que el original se estampó sin demasiado miramiento. Por el contrario, si por “diferencias” entendemos alteraciones de cierto calado en el texto primitivo, provocadas por una emendatio abusiva, se encontrarán bien pocas… Muy al contrario, hemos trabajado con un criterio de esencial apego a la primera edición –como único testimonio autorizado, decíamos–, salvaguardando su literalidad siempre y cuando resulta justificable filológicamente, con las miras puestas, ante todo, en ofrecerle al lector una copia absolutamente fiable del texto cervantino. De resultas, el de Penguin es uno de los Quijotes más fieles al único texto de la novela legitimado por Miguel de Cervantes.

4.¿Qué le parecen los “nuevos” Quijotes de Trapiello y Pérez-Reverte?
Como es lógico, a un editor decididamente empeñado en preservar, en la mayor medida posible, la literalidad del único original cervantino conservado –como es mi caso–, no pueden interesarle planteamientos como los subyacentes en los Quijotes aludidos, de modo que mi opinión al respecto estaría fuera de lugar… No obstante, nada tengo que objetar contra ellos siempre y cuando no pretendan suplantar al Quijote de Cervantes y se queden en lo que son: simples sucedáneos de las auténticas ediciones de la novela. Bienvenidos sean si contribuyen a estimular y facilitar la lectura del verdadero texto cervantino…

5.¿Qué parte o pasaje de la novela prefiere? ¿Van cambiando a lo largo de su vida?
Aunque reconozco que es por pura deformación profesional, la verdad es que no tengo mayor preferencia por ningún pasaje específico de la novela, pues prácticamente todos resultan “preferibles” por su genialidad creativa, con independencia del factor que la genere (comicidad, gravedad, utopía, idealismo, ramplonería, polifonía, etc.). Lo que de verdad me fascinó desde siempre es la portentosa capacidad cervantina para hacer posible, durante tantas y tantas páginas, a un personaje imposible –con los pies en La Mancha (Alonso Quijano) y la mente en la ficción caballeresca (Don Quijote)– en un mundo inexistente, fruto de la hibridación disparatada –pero verosímil– entre lo caballeresco y lo manchego…
En la misma línea, lo que va cambiando a lo largo de mi dedicación quijotesca no son los pasajes preferidos sino los temas de trabajo o investigación, sin que tampoco ahora sepa diferenciar cuáles me resultan más atractivos: ¿los perfiles inagotables de la parodia caballeresca?, ¿los enredos gordianos de la voz narrativa?, ¿la libertad morfológica de la matriz novelesca?, ¿la polifonía lingüístico-estilística?, ¿el “desencantamiento” impenetrable de Dulcinea del Toboso?, etc. En todo caso, suele tratarse de “preferencias” que le afectan a la totalidad de la novela.

Placa en comemoración de la edicíon príncipe del Quijote.

6.¿Cómo explica que Cervantes, sin una formación especialmente deslumbrante, consiga tal diversidad en los recursos compositivos, tal modernidad en los juegos metaficcionales? ¿O eso sólo llama la atención desde nuestra lectura contemporánea?
Sinceramente, de ninguna manera…; la portentosa creatividad cervantina en el terreno de la ficción narrativa me parece de todo punto inexplicable, con independencia de la “formación” que le supongamos a su artífice. Sus logros, precisamente, metaficcionales no se explican ni recurriendo al viejo tópico del “ingenio lego” ni tampoco haciéndolos depender de las poéticas más autorizadas; y qué decir de su modernidad imperecedera… Claro que quizás ahí radique su grandeza literaria: si fuese explicable, quizás dejaría de ser cervantina.
Tampoco creo que la complejidad y modernidad técnicas de las ficciones cervantinas sean exclusivas de nuestro enfoque contemporáneo. Más bien me parece que vienen siendo históricamente reconocidas y admiradas, desde hace ya siglos, por –y es la opinión que más cuenta– los mejores novelistas internacionales de los últimos cuatrocientos años.

7.¿Cómo sería el Quijote sin Avellaneda?
El de 1605 (el Ingenioso hidalgo), idéntico, sin lugar a duda alguna…; el de 1615 (el Ingenioso caballero), nunca lo sabremos…, pero no creo que el Quijote hubiese perdido demasiado –quizás habría ganado– sin la intromisión de Avellaneda, porque no creo que el apócrifo le aportase nada sustancial a la continuación genuina. Cervantes pudo tener más o menos en cuenta –no será por diversidad de opiniones– la intromisión apócrifa y seudónima en su vieja historia caballeresca a la hora de redactar su Segunda parte, pero no creo que aprendiese nada relevante en sus páginas. Sea de ello lo que fuere, el hecho es que el segundo Quijote cervantino se explica perfectamente como continuación intensificadora de la matriz novelesca diseñada, diez años antes, en el primero, según se explicita en su prólogo: “esta segunda parte de Don Quijote que te ofrezco es cortada del mismo artífice y del mesmo paño que la primera”.

8.¿Qué opina de la búsqueda de los restos mortales de Cervantes?
En vista del tratamiento “institucional” que se le ha dado a los resultados de la misma…, que ni siquiera vale la pena opinar… Por fortuna, la pantomima en nada le afecta a la grandeza de su legado literario.

9. “Yo soy aficionado a leer, aunque sean los papeles rotos de las calles” confiesa don Miguel. ¿Comparte usted su afición? y en tal caso, ¿qué nos recomienda?
Aunque bien puede atribuirse a Cervantes, quien confiesa realmente tal afición es el “narrador” del primer Quijote, con quien coincido en buena medida, bien que ya no sé si es por obligación o por devoción…
Puesto a recomendar…, aconsejaría una lectura “irreflexiva” del Quijote de Cervantes, ajena a condicionantes críticos y a propósitos exegéticos; tan sólo atenta a degustar la pasmosa naturalidad con la que surge lo literario incomparable de lo prosaico manchego…

10. “Los niños la manosean, los mozos la leen, los hombres la entienden y los viejos la celebran”. ¿Es todavía el Quijote una “obra abierta”?
Si no recuerdo mal, algo similar se lee en los preliminares de La Celestina y no creo que, en este caso, se trate de una obra precisamente “abierta” a todas las edades, que supongo es por donde va la pregunta. El Quijote, sin embargo, creo que siempre lo fue y lo seguirá siendo perpetuamente, pues, una vez despojado de la insufrible balumba interpretativa que lo agobia, su texto se presta con idéntica rentabilidad a la lectura más superficial y a la más sesuda, sin que, a la postre, ninguna de ellas aventaje ni en un ápice a la otra… Incluso, puede que esa sea su mejor cualidad, pues lleva ya cuatro siglos saliendo indemne de los acercamientos más ramplones y de los esoterismos más disparatados.

Carlos

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  1. […] la popular y escolar de Pérez-Reverte para la RAE (con el texto acortado, prólogo aquí) y la de Florencio Sevilla para Penguin Clásicos, que pretende ser uno de los más fieles al texto original de Cervantes, impreso de aquella manera […]

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