Feijóo contra los vampiros

3 Posted by - septiembre 3, 2017 - Novedades

Para ir abriendo boca a un otoño cargado de vampiros y hombres-lobo, os ofrecemos un fragmento de las “Reflexiones críticas sobre las dos disertaciones que en orden a apariciones de espíritus, y los llamados vampiros, dio a luz poco ha el célebre benedictino, y famoso expositor de la Biblia D. Agustín Calmet”, escritas por el ilustrado religioso benedictino Benito Jerónimo Feijóo, incluidas en sus Cartas eruditas y curiosas, tomo cuarto, Carta XX, 1753, publicadas entre 1742 y 1760. Feijó, defensor a ultranza de la razón, trata a menudo sobre los temas sobrenaturales, analizándolos desde un punto de vista estrictamente lógico. Como podemos apreciar, el asunto de los vampiros y demás seres extraordinarios era tema de debate y polémica mucho antes de que el romanticismo lo convirtiera en literatura.

10 Hombres-lobo10 Vampiros

«Las prevaricaciones de la imaginativa, respectivas a objetos, que causan terror, y espanto, son sumamente contagiosas. Un iluso hace cuatro ilusos, cuatro veinte, veinte ciento: y así, empezando el error por un individuo, en muy corto tiempo ocupa todo un territorio: Viresque acquirit eundo. Esto sucedió, sin duda, en la especie de los Vampiros; y lo que sucedió, o sucede hoy en Hungría, Moravia, Silesia, etc., en orden a los Vampiros, es lo mismo que en otros parajes y en otros tiempos sucedió en orden a hechiceros y brujas. En algunas partes de Alemania hubo algún tiempo inundaciones de brujas, que ya crece se han desaparecido. En el Ducado de Lorena sucedió lo mismo. Nicolás Remigio, que escribió el Malleus Maleficorum, llenó el mundo de historias de brujerías, y hechicerías de aquel País. El Padre Calmet, que en él nació, y habitó, o habita aún, si vive, dice en el Prólogo de su Disertación sobre los Vampiros, que hoy ya no se oye, ni habla una palabra en Lorena de brujas, ni hechiceros. Más o menos, la misma variación se ha notado en otras tierras. ¿De qué dependió ésta? De ser más reflexivos en este siglo los que componen los Tribunales que en los pasados.

800px-Benito_Jerónimo_Feijoo

»Hubo en los tiempos y territorios, en que reinó esta plaga, mucha credulidad en los que recibían las Informaciones: mucha necedad en los delatores, y testigos: mucha fatuidad en los mismos que eran tratados como delincuentes: los delatores, y testigos eran, por lo común, gente rústica; entre la cual, como se ve en todas partes, es comunísimo atribuir a hechicería mil cosas, que en ninguna manera exceden las facultades de la Naturaleza, o del Arte. El nimio ardor de los procedimientos, y frecuencia de los suplicios trastornaban el seso de muchos miserables, de modo, que luego que se veían acusados, buenamente creían que eran brujos, o hechiceros, y creían, y confesaban los hechos que les eran imputados, aunque enteramente falsos. Este es efecto natural del demasiado terror, que desquicia el cerebro de ánimos muy apocados. Algunos Jueces eran poco menos crédulos que los delatores, y los delatados. Y si fuesen del mismo carácter los de hoy, hoy habría tantos hechiceros como en otros tiempos.

»Estoy firme en el juicio de que las mismas causas han ocurrido en la especie de los Vampiros. Algún embustero inventó esa patraña: otros le siguieron, y la esparcieron. Esparcida, inspiró un gran terror en las gentes. Aterrados los ánimos, no pensaban en otra cosa, sino en si venía algún Vampiro a chuparles la sangre, o torcerles el pescuezo; y puestos en ese estado, cualquiera estrépito nocturno, cualquiera indisposición que les sobreviniese, atribuían a la malignidad de algún Vampiro. Supongo que algunos, y no pocos, advertidamente inventaban, y referían historias de Vampiros, dándose por testigos oculares de los hechos. Infectada de esta epidemia toda una Provincia, ¿cómo podían faltar materiales para muchas Informaciones jurídicas?»

http://www.megustaleer.com/libro/vampiros/ES0109025