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El caso de Henry James: apuntes para una educación sensual

Un 15 de abril de 1843, en el número 21 de Washingtong Place, en el epicentro del Greenwich Village, en la todavía pequeña y casi idília ciudad de Nueva York, nace Henry James Júnior.

El padre, Henry James Sénior, perpetuo rentista y utopista de nuevo cuño, seguidor de las visiones sobrenaturales de Swedenborg, invierte sus diez mil dólares anuales en buscar una educación revolucionaria (mitad excelsa, mitad caótica) para sus pequeños. Y a fe que lo consigue. El pequeño Henry aprende a observar el mundo fugaz a través de los múltiples viajes de la familia, de sus cambios de residencia, continente y escuela. El padre inculca a sus vástagos la felicidad de la educación sensual, el valor de educarse lejos de cualquier valor prestablecido, y los niños visitan librerías, acampan en museos, fatigan monumentos, se sumergen en una suerte de nomadismo intelectual que les vigorizan las neuronas y les hacen crecer los enlaces sinápticos, es decir, les hace más inteligentes y sensibles.

Parece que el lado del utopista nómada, la señora Walsh, adoptando un revolucionario (para los cánones de James sénior) rol de madre clásica era la que aguantaba el equilibrio en la familia.

El joven James.

El joven James.

A los diecinueve años el joven James ya ha vivido en Inglaterra, Suiza, Italia, Francia y Alemania. Se ha mudado a doce domicilio diferentes. Tal vez por eso James desarrolla un feroz obsesión por el orden.

El ingreso en la universidad convencional, como era de suponer, no le colma en los más mínimo y por eso no acude a clase pero devora lecturas. Un año después empieza su tour de celebridades y se entrevista con la plana mayor de los realistas franceses, Flaubert, Zola, Maupassant y después, ya en Londres acude a la llamade de Conrad, Stevenso y Kipling. Una vez acabado esta extensa ronda de contactos parece estar dispuesto a escribir el grueso de su obra. Y la escribe.

Descubre que el arte es capaz de paralizar la fugacidad de la existencia y  se agarra a él como a un madero en mitad de un naufragio. Se convierte en un trabajador compulsivo, recordman epistolar, polígrafo omnímodo. Autor de novelas, teatro, cuentos, más de diez mil cartas. Su vida es su obra, la misma relación entre América y Europa, el mismo estilo entre modernista y realista, su cara mundana y su esteticismo.

Los embajadores.Las bostonianas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las obras de James abundan en hallazgos. Tal vez influido por los estudios de su hermano William (pionero en la psicología moderna), Henry utiliza la técnica del punto de vista. Mediante una omniscencia selectiva, conocemos los hechos a través de un flujo de consciencia fascinante. El narrador conoce todo a través de los pensamientos de un personaje concreto, que resulta vital para la obra.

Henry James, padre (y madre) del tema internacional (el choque del mundo cultural americano y europeo), conduce la novela psicológica hasta límites inauditos, que abren las puertas para que después, Whartonm Woolf, Joyce y Faulkner, campen a sus anchas.  Es considerado por algunos críticos el primer novelista plenamente artístico. Sus novelas poseen la precisión de un poema. Tal vez harto de sensaciones exteriores, ahíto de imágenes, (o atiborrado de ellas en su niñez) James por convertir la lectura de sus textos en una plena experiencia física. Leerle es tocar los relieves de una pintura con las yemas de los dedos.

Carlos

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